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Mise u Župi

Mise u Župi Sv. Obitelj su:
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Rad Župe

Rad Župe svete obitelji:
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El rosario trenzado

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El rosario trenzado

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El rosario trenzado es muy popular en el oriente cristiano. Los cristianos de rito oriental (ortodoxos y catolicos) utilizan este rosario (gr. komboskion, cs. Čotki, sr. brojanica) para la asi conocida “Oracion del corazon„ o “la oracion de Jesus„ (“Señor Jesu Cristo, Hijo de Dios, ten misericordia!”), Al cual se pueden añadir estas oraciones: „Padre nuestro” y „Dios te salve Maria” („Alegrate Maria”) y contemplar los misterios de la vida de Jesus y Maria.

Es importante decir que nuestra oracion del rosario y la oracion de la brojanica tienen una raiz en comun y fuente en la oracion de los monjes de los primeros siglos del cristianismo.

El papa habla, en su carta apostolica ROSARIUM VIRGINIS MARIAE : „El rosario pertenecea la mejor y mas segura tradicion de la conteplacion cristiana. Nacio, en el Occidente, como oracionde caracte tipicamente meditativo y un poco responde a la oracion del corazon u oracion de Jesus que nacio en suelode oriente”

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Este rosario está elaborado con un cordón de lana que nos hace recordar que somos ovejas del Buen Pastor, que por nosotros se hizo cordero que fue llevada al matadero, el Cordero, que quita los pecados del mundo. Por otra parte también nos invita, en comunión con el Buen Pastor, a buscar a la oveja perdida y a rezar por ella.

            Cada nudo está compuesto de  7 cruces entrelazadas que corresponden a los 7 dones del Espíritu Santo y también a los 7 sacramentos.

            Para la fabricación del rosario se utiliza comúnmente cuerda y añadidos de colores, como se pueden distinguir en los iconos:

Oro – no cumple la función de color sino de luz. Los otros colores viven gracias a la luz, el oro es sólo irradiación, brillo. Por esta razón el oro cumple un rol muy importante en la iconografía, como símbolo de la luz divina, del cielo – el reino de la luz, en el cual no existe la noche. Por tanto el color oro es símbolo de luz, adoración, inmortalidad, de la gloria de Dios.

Plata – parecido al color oro nos recuerda que el reino de Dios es posible verlo a través de la fe aquí en la tierra, pero siempre desde la perspectiva de este mundo. Esta realidad la veremos en plenitud apenas en el cielo, sin las cortinas de la fe – esto expresa el color oro. El color plata es símbolo de pureza, fidelidad y felicidad.

Púrpura – compuesto de una gran variedad de colores. Comenzando por el azul intenso, pasando por el morado episcopal y el color ciruela, hasta el BURDEOS. El color púrpura en la antigüedad era muy costoso, tenía mucha importancia en la religión, expresaba también concentración. Este era, por tanto, el color de los reyes y sacerdotes.

Rojo – Color que indica celo, actividad. En la terminología hebraica el color rojo está relacionado con la sangre y la sangre con la vida. En la cultura cristiana este color recibe un significado más,  viene identificado a la sangre de Cristo. Siempre una parte del color de los mártires es al menos rojo. Éste indica la vida, la sangre, la belleza y la pureza.

Blanco – Tiene dos significados contradictorios entre sí. Por una parte muestra la gloria y el poder de Dios; por otra la nada, el devenir y la transformación de las cosas terrestres. Con el color blanco vienen marcados todos los ángeles que vienen atravesados por la luz divina. También es un color que indica la inocencia, porque Dios ha prometido que nuestros pecados ¨Serán blancos como la nieve¨ (Is 1, 18). Con la ayuda del color blanco se presenta la Divinidad, la pureza y la inocencia.

Azul – Indica el cielo y también la espiritualidad y el misticismo. Este color tiene una propiedad mística, es el color de la trascendencia en relación a todo, en lo que es terrestre y en lo sensible. Entre todos los colores la irradiación del color azul es casi imperceptible pero por otra parte es el más espiritual. Da la sensación de profundidad y de paz. Crea un clima irreal. En el antiguo testamento el vestido de color azul lo utilizaba el sumo sacerdote que era responsable de comunicarse con Dios directamente. En la iconografía, la vestidura azul la tiene Cristo Pantocrátor. También María y a veces los apóstoles, significando el misterio de la vida de Dios.

Verde – Indica la vida, la juventud eterna, la fertilidad, la riqueza interior. Viene utilizado por ejemplo en la presentación de personas a través del icono en sus matices entre el color amarillo y azul. El vestido de los mártires puede ser también de color verde (no tiene que ser por tanto sólo rojo), porque el verde subraya de manera más significativa que su sacrificio es un renacer para la juventud eterna. De este color también vienen vestidos los profetas y los reyes. Los profetas – porque traen consigo una buena noticia, los reyes – son aquellos que aseguran la dignidad del hombre sombre la tierra.

Marrón – Símbolo de la tierra, la materia, la pobreza. Este color viene identificado con los monjes o ascetas: En este caso representa la pobreza y la renuncia de las cosas que pueden darnos felicidad en esta vida terrena.

Negro – Es la absoluta ausencia de la luz. Con el uso de este color vienen representados en la iconografía los condenados al infierno. Sobre todo en iconos sobre el juicio final. Las personas que han perdido todo lo que puede significar la vida, se vuelven simplemente oscuridad. Con el negro también vienen representados los cementerios de la oscuridad, la muerte. También la cueva donde nació Cristo es de color negro porque Jesucristo ha venido a traer la luz a aquellos que viven en la oscuridad. Esta cueva pintada de negro muestra que Jesucristo tiene que pasar a través de la oscuridad de la muerte, para poder darnos la vida. De  negro también vienen vestidos algunos monjes, como símbolo de una ascesis excepcional, tan grande que  se puede hablar de su muerte ya en este mundo.

 
Accesorios de madera:

Nos hacen recordar el leño – el árbol de la vida en el paraíso y el leño de Cristo, que nos regresa el paraíso que perdimos a causa del pecado. El círculo cerrado que forma el rosario representa la oración eterna, continua. El lugar donde se une este círculo nos hace pensar en Cristo que es el principio y el fin – alfa y omega.

 
Flecos:

Un símbolo muy particular representan las flecos que cuelgan de la cruz del rosario. Según la antigua tradición de los monjes de oriente, estos flecos representan la misericordia de Dios (la mano misericordiosa de Dios) que sale de la cruz. Los monjes se preguntaban: “¿Cuanto valor tiene la oveja perdida?” y respondían agarrándose a estos flecos: “valen toda la sangre de Jesucristo que fue derramada por ella”. Por eso en la tradición oriental, estos flecos vienen llamados “los flecos de la misericordia”.

Su simbolismo está profundamente enraizado en la biblia. He aquí algunos pasajes de la Sagrada Escritura (Lucas 8, 43 – 48):

Había entre la gente una mujer que hacía doce años que padecía hemorragias, sin que nadie pudiera sanarla.Ella se le acercó por detrás y le tocó el borde del manto, y al instante cesó su hemorragia. “¿Quién me ha tocado?” - preguntó Jesús. Como todos negaban haberle tocado, Pedro le dijo: “Maestro, son multitudes las que te aprietan y te oprimen”. –No, alguien me ha tocado - replicó Jesús; “yo sé que de mí ha salido poder”.
 La mujer, al ver que no podía pasar inadvertida, se acercó temblando y se arrojó a sus pies. En presencia de toda la gente, contó por qué lo había tocado y cómo había sido sanada al instante.
 “Hija, tu fe te ha sanado - le dijo Jesús. Vete en paz”.

            (confrontar también: Mc 5, 25-34; Mt 9, 20-22 y Mc 6, 56; Mt 14, 36; Mt 23, 5)

 

En este pasaje se observa como esta mujer no le ha tocado a Él como nos sugiere el texto, sino que tocó el borde de su manto, es decir los flecos que se encontraban al final de su vestimenta que  tenía que vestir todo hebreo. En hebreo estas flecos vienen llamadas cicit.

La traducción imprecisa de este texto viene del hecho que los evangelios fueron escritos en griego donde viene usada la palabra “Kraspedon” que se traduce con varios significados: final, borde  o margen. Por esta razón muchos traductores del texto en griego de Mt 9, 20 “Tou kraspediou tou hemantiou autou” las palabras “flecos del manto”, por tanto las cicit, lo interpretan como “el borde del vestido”.

Estos cicit (flecos), de los cuales se habla en el evangelio junto a la oración del “Shema”, el ponerse la filacterias (hebr. tefilin) y el clavar la mezuza en las jambas de las puertas, constituyen el elemento más importante de la tradición hebrea.

Los cicit se amarraban a los filos del manto (ahora los cicit vienen amarrados en las esquinas de la bufanda para la oración <talit>, pero sabiendo que la bufanda solo cumple la función “base” para la cicit)

Las franjas más importantes (las más largas) se encuentran en las cuatro esquinas de la vestimenta. En estas franjas vienen hechos nudos. En esto se puede ver que existe una característica común de las franjas con los rosarios trenzados.

¿Que cosa son las cicit y porque son tan importantes?

En el antiguo testamento tenemos dos pasajes muy importantes en relación al orden de llevar las cicit en el manto.

Dt 22,12:

“Te harás unas borlas en las cuatro puntas del manto con el que te cubras (cicit).”

 
Nm 15, 37 – 41:

“El Señor le ordenó a Moisés que les dijera a los israelitas: Vosotros y todos vuestros descendientes deberéis confeccionaros flecos, y coserlos sobre vuestros vestidos con hilo de color púrpura. Estos flecos os ayudarán a recordar que debéis cumplir con todos los mandamientos del Señor, y que no debéis prostituiros ni dejaros llevar por los impulsos de vuestro corazón ni por los deseos de vuestros ojos.Tendréis presente todos mis mandamientos, y los pondréis por obra. Así será mi pueblo consagrado. Yo soy el Señor vuestro Dios, que os sacó de Egipto para ser vuestro Dios. ¡Yo soy el Señor!”

Según la costumbre, durante la última parte de la oración matutina del Shemà, en la cual se recordaba el mandamiento de llevar la cicit, se tocaba con los ojos tres veces la cicit y se la  besaba. Esto significa que aquél que reza, toca y besa los mandamientos de Dios. No besa los flecos – franjas – sino que besa los mandamientos de Dios.

La Halaha dice que: el llevar la cicit vale tanto como cumplir todos los mandamientos juntos. Salva al hombre del pecado, lo hace digno de recibir la Shekinà (la presencia de Dios) y lo defiende de los hechizos y demonios. La cicit no ata el hombre a Dios sino que, el hombre que en su manto se encuentra rodeado de estas franjas, recibe la garantía que también tiene un espíritu revestido de pureza para vestir su alma después de la muerte. El difunto viene sepultado con el talit, cortado en  una de las cuatro franjas, recordando asi que los muertos ya no están en estado de cumplir los mandamientos.

La cicit recuerda, a aquellos que la llevan como a aquellos que la ven, el cumplimiento de todos los mandamientos de la Torah.

“Nos ha ordenado de llevarlas, para que por medio de ellas, podamos ser fieles a Sus mandamientos, de los cuales nos alejamos por nuestra naturaleza.”

“Las veréis y os recordareis de todos los mandamientos Hashem”.

 

La vista y el corazón seducen al hombre. Esta es uno de las ideas fundamentales del judaísmo, por eso el mandamiento de llevar las cicit tiene como objetivo ayudar a cada judío a recordarse de todos los mandamientos, porque la fe en Dios se manifiesta en la obras del hombre, pero las obras muchas veces se someten a los impulsos de la vista y del corazón, y esto amenaza a la fe. “El ojo ve, el corazón anhela” - dicen los rabinos y aconsejan a no seguir la vista y el corazón, porque ponen en peligro la fe.

El corazón (en este contexto significa los instintos y también la afectividad superficial y la compasión) es variable, decepcionante, sensible a los estados de ánimo transitorios, permitiendo que los demás puedan llegar a manipularlo. Este no tiene que guiar al hombre sino sólo los sabios mandamientos de la Torah.

Todo judío, según lo que dice la Halaha, tiene que preocuparse de que el talit y la cicit sean los más hermosos. Todo tiene que hacerse de la mejor forma posible.

En lengua hebrea la palabra que ha sido mencionada en el pasaje ya citado (Nm 15,38) y se traduce como franjas: Kanaf (kanpe), que también se pueden traducir como alas (ej.: las alas de las aves) y talit (bufanda para la oración) vienen también llamadas simplemente “alas”.

En el libro del profeta Malaquías (3, 20), leemos el siguiente anuncio:

“Pero a vosotros, los adeptos a mi Nombre, os alumbrará el sol de justicia con la salud en sus rayos (en algunas traducciones erróneamente se escribe “rayos”), y saldréis brincando como becerros bien cebados fuera del establo”.

 

Durante los tiempos bíblicos se consideraba que cuando elMesías (Sol de justicia) , se revelase en Israel, vendría con el poder de curación en sus cicit, franjas / alas.

Justamente en este paso del profeta Malaquías vemos que la palabra kanaf, viene traducida de manera errónea como “alas” (o peor aún el sol de justicia con sus “rayos”); pero en la biblia y en el judaísmo bíblico y rabínico esta palabra cuando se encuentra relacionada con una persona o un manto o vestido siempre significará cicit o franjas.

Esta mujer del evangelio creyó en este anuncio profético y pensó, que si Jesús es el Mesías prometido por Moisés y los profetas, entonces era suficiente tocar su cicit y sería sanada. Sin embargo, según la ley judía, esta mujer, a causa de su enfermedad, era impura (ver Lev 15, 25 - 27). Tocando a Jesucristo, lo metía en peligro de que tuviese que acudir al rito de purificación (Ag 2, 11- 13). Por esta razón, Lucas escribe que esta mujer se acercó a Jesús por detrás. Lo hizo de esta manera porque tenía miedo de contaminarlo – hacerlo impuro. Por esta razón, a la pregunta de Jesús: “¿Quién me ha tocado?” (cfr. Mc 5, 29 - 33): la mujer se llenó de temor de haber violado la ley, pero la fe apoyada en la profecía, le ayudó a arriesgarse.

En el cicit según la tradición judía se encontraba resumida toda la Ley. Cuando los fariseos y escribas le preguntaron a Jesús que es lo más importante en la Ley, Él les respondió: “Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma, con toda tu mente.. Este es el mayor y primer mandamiento. El segundo es semejante a éste: Amarás a tu prójimo como a tí mismo. De estos dos mandamientos penden la Ley entera  y todos los profetas” (Mt 22, 36 - 40). Por eso, para nosotros cristianos, cicit recibe un significado mucho más profundo: toda la Ley es el amor y la misericordia. Por tanto la cicit al final de la pequeña cruz en el rosario es el resumen del Kerygma (Dios por encima de todo ama al hombre).

Muchos padres orientales dicen que, el llevar consigo el rosario es muy útil. Nos hace recordar la oración, a Dios y también que nunca hay que dudar de su amor, porque Él ha dado por nosotros su vida y está siempre lleno de misericordia hacia nosotros.

Los padres orientales subrayan asímismo que el rosario no es signo de una espiritualidad especial, punto máximo del misticismo, amor de una oración continua. Al contrario, éste es signo de la confesión: Ten piedad de mí, que soy un pecador. (“Piedad de nosotros pecadores”). Esto es aceptar nuestro lugar y hacer siempre presente nuestro pecado. A esta oración le faltaría: “Soy pecador – debo ser santo” que crea en nosotros la compunción. La oración en sí llena de paz y aceptación de la situación personal delante de Dios (la humildad es ya aceptar, que soy débil y con tendencia al pecado (Dt 8, 21)) y la alegría, porque Dios es Misericordia – que me ama no obstante que soy un pecador, con el tiempo crea en el hombre la gratitud y el amor hacia Dios.

Los monjes de oriente llevan el rosario colgado de la mano, en los bolsillos, algunos también lo llevan como un arma ceñida al costado, lo cuelgan junto a los iconos o en pequeños ganchos dentro de la iglesia para recordar su pecado y que tienen necesidad de la misericordia de Dios, y no de alturas espirituales. Algunos para rezar constantemente (ver. 1 Ts 5,17; Ef 6,18; Lc 18,1; Lc 21, 36), van a dormir agarrados del rosario, para poder dormir rezando y apenas despiertos continuar la oración. Se dice que, con el tiempo, una praxis así te lleva al punto de rezar hasta en el sueño.

Este rosario es un trabajo manual. Cada nudo requiere mucho tiempo, esfuerzo y trabajo. Esto también tiene su significado, porque la oración requiere mucho esfuerzo y cuidado pero no por esto debemos desanimarnos. Porque la oración con la ayuda del rosario es como la vida: muchas veces monótona y gris, por esta misma razón es tan eficaz.

El Catecismo de la Iglesia Católica habla de esta oración (ver: Parte 4, sección 1, capitulo 2 “la lucha de la oración” r.2725 - 2745):

“La oración es un don de la gracia y una respuesta decidida por nuestra parte. Supone siempre un esfuerzo. Los grandes orantes de la Antigua Alianza antes de Cristo, así como la Madre de Dios y los santos, con El nos enseñan que la oración es un combate. ¿Contra quién? Contra nosotros mismos y contra las astucias del Tentador que hace todo lo posible por separar al hombre de la oración, de la unión con su Dios. Se ora como se vive, porque se vive como se ora. El que no quiere actuar habitualmente según el Espíritu de Cristo, tampoco podrá orar habitualmente en su Nombre. El "combate espiritual" de la vida nueva del cristiano es inseparable del combate de la oración.”